En primer lugar, me
gustaría señalar la gran transcendencia médica
que en los últimos 30 años, sobre todo en la última
década, han tenido las enfermedades autoinmunes y la clara repercusión
clínica que su estudio ha supuesto, tanto a nivel de reconocimiento
de síntomas como de su desarrollo y de su manejo terapéutico.
Sin duda, ha habido importantes avances etiopatogénicos entre
los que cabe destacar el descubrimiento en 1992 del papel del virus
de la hepatitis C como factor etiológico de la mayoría
de casos de crioglobulinemia mixta “esencial”.
También es importante el reconocimiento de la prolactina en la
regulación del sistema inmune. Esta hormona, además de
ser sintetizada a partir de la adenohipófisis, es producida por
algunos linfocitos y puede contribuir a la exacerbación de algunas
enfermedades autoinmunes (lupus eritematoso sistémico o síndrome
de Sjögren).
Por otra parte, ha sido de gran utilidad el desarrollo de técnicas
para el reconocimiento de nuevos autoanticuerpos, los cuales sirven
como marcadores que orientan hacia el diagnóstico de diversas
patologías autoinmunes difíciles de etiquetar solamente
con criterios clínicos e histológicos.
Otros avances de interés han sido el descubrimiento de nuevas
entidades autoinmunes como el “síndrome antifosfolipídico”
y el reconocimiento de una amplia variedad de manifestaciones de orígen
autoinmune que son desencadenadas por agentes externos (virus del SIDA
y de la hepatitis C, vacunas o agentes químicos: silicona, triptófano,
aceite de colza adulterado, etc.).
Finalmente, debemos recordar la introducción de las denominadas
terapias biológicas con anticitocinas y antimoléculas
de adhesión en el tratamiento de las enfermedades autoinmunes.
Centrándonos
ya en la alopecia areata (AA), es importante decir que quedaron atrás
los tiempos en los que era valorada simplemente como una enfermedad
de origen “nervioso” y tratada con ansiolíticos.
Partiendo de la base consensuada de que se trata de un proceso de naturaleza
autoinmune, al plantearnos su estudio para poder beneficiarnos de un
tratamiento eficaz, hemos de considerar dos aspectos esenciales: la
etiología o causa que desencadena la enfermedad y la etiopatogenia
o modo en que se desarrolla.
LA ETIOLOGÍA es todavía desconocida, sin embargo la existencia
de factores desencadenantes asociados a un substrato genético,
podría modificar la capacidad antigénica de alguna o varias
estructuras del organismo e inducir como consecuencia una respuesta
autoinmune. Entre los factores desencadenantes se han barajado, sin
haber llegado todavía a resultados concluyentes, los siguientes:
· Las infecciones víricas y bacterianas, fundamentalmente
los citomegalovirus y la familia de los herper virus beta.
· El estrés físico o psíquico. Parece ser
que el neuropéptido sustancia P de los nervios periféricos
es liberado endógenamente por las fibras nerviosas dérmicas
perifoliculares, lo cual permite sospechar su implicación en
la patogenia de la AA.
· Se ha sugerido también la relación entre la AA
y diversas sustancias químicas: acrilamidas, interferón
alfa-2-ribavirina, rifampicina, etc.
· Otro argumento etiológico de interés es que,
al parecer, los ratones con una deficiencia de Interleucina –10
son menos susceptibles de la inducción de AA.
Probablemente, el agente etiológico es multifactorial y así
debemos planteárnoslo ante cualquier línea de investigación.
LA
ETIOPATOGENIA DE LA AA no presenta menor complejidad. Intentaremos hacer
un breve apunte sobre los aspectos propiamente inmunológicos
explorados hasta ahora:
Infiltrado
inflamatorio: En la AA se observa un infiltrado fundamentalmente perifolicular
y perivascular de linfocitos T, macrófagos y células de
Langerhans. En un estudio inmunohistoquímico realizado en nuestro
departamento sobre las células implicadas en la etiopatogenia
de la AA respecto a cuero cabelludo (CC) sano, encontramos que, en la
AA, la distribución del porcentage de celularidad del infiltrado
en las áreas epidérmica, intrafolicular, perifolicular
y perivascular fue del 13%, 18%, 34% y 36% respectivamente. Estas cifras
resultaron ser estadísticamente significativas en relación
a CC sano.
Comprobamos además que el infiltrado parecía dirigirse
desde el resto de las zonas hacia la región perifolicular y que
la relación entre el substrato de células T CD4+ y CD8+
era de 4:1.
Se sabe también que los linfocitos T tienen un papel fundamental
en la patogenia de la AA, ya que es posible inducir la enfermedad y
los infiltrados inflamatorios que la caracterizan, en ratones con una
inmunodeficiencia severa combinada, al inyectarles linfocitos T autólogos
aislados de CC afecto de AA y cultivados en un homogeneizado de folículos.
Órganos
diana: En cuanto al/los órgano/s diana o estructuras contra las
que se dirige el proceso autoinmune, no tenemos conocimientos suficientes
que nos permitan identificarlos. Es cierto que se han hallado depósitos
de inmunocomplejos y de complemento perifoliculares y anticuerpos circulantes
específicos contra diversas estructuras foliculares en lesiones
de AA, pero también es cierto que estos mismos depósitos
pueden hallarse en folículos pilosos aparentemente sanos.
Objetivos de estudio serían los queratinocitos foliculares, los
melanocitos foliculares, las células de la papila dérmica,
las células endoteliales dérmicas y quizá otros
más.
Apoptosis:
Otro aspecto imprescindible a considerar en el desarrollo de la AA es
el mecanismo de la apoptosis o proceso fisiológico de muerte
celular programada sin inflamación ni inmunogenicidad. La salud
de los seres multicelulares, incluidos los seres humanos, depende, no
solamente de su capacidad para producir células nuevas, sino
también para destruir células alteradas, por lo que necesariamente
un gran número de células de nuestro organismo está
muriendo constantemente. Una disregulación en la apoptosis, puede
provocar la supervivencia de células defectuosas y este fenómeno
pudiera tener importancia en el desarrollo de autoinmunidad. Por todo
lo dicho, este es un aspecto de estudio obligado.
Autotolerancia
inmunológica: Es el fenómeno por el cual el sistema inmunológico
reconoce las estructuras de nuestro organismo como propias y las protege
de la agresión de las células inmunológicamente
competentes. Para ello, la actividad de los linfocitos durante la respuesta
inmune adaptativa, está controlada por señales contradictorias
inmunogénicas y tolerogénicas. La correcta integración
de estas señales es imprescindible para que se produzca el fenómeno
de autotolerancia inmunológica.
Depósitos
del complejo de ataque a la membrana (MAC) en la AA: El (MAC), junto
con otras fracciones protéicas, es el producto final de la activación
secuencial en cascada de un complejo formado por más de 28 proteínas
plasmáticas que se denomina sistema del complemento. Este complejo
de ataque genera poros que atraviesan la membrana plasmática
de las células, circunstancia que provoca la muerte celular.
En varias enfermedades de origen autoinmune se han encontrado depósitos
de MAC, hallazgo que se ha interpretado como una evidencia de que el
sistema del complemento junto a complejos antígeno-anticuerpo,
juega un papel en la producción del daño tisular en estas
afecciones.
Nosotros realizamos, basándonos en estos antecedentes, un trabajo
para investigar la presencia de depósitos de MAC en biopsias
de pacientes con placas activas de AA, en individuos control sanos y
con lupus eritematoso cutáneo.
Observamos que en el 89% de los casos de AA, había depósitos
de MAC en la zona de la membrana basal (MB) de gran cantidad de folículos.
Dichos depósitos eran más intensos en la porción
inferior del foliculo piloso y junto a la glándula sebácea,
que corresponde al área del promontorio. En piel normal, solo
en el 33 % de biopsias se hallaron depósitos de MAC en algunos
folículos. En estos casos, dichos depósitos se hallaban
en la zona de MB adyacente a la glandula sebácea. En cuanto al
lupus eritematoso discoide, las biopsias presentaban depósitos
densos de MAC a lo largo de toda la MB de prácticamente todos
los folículos pilosos observados. Los depósitos hallados
eran más abundantes que los encontrados en los controles de piel
normal y en las muestras de AA.
A la vista de los resultados obtenidos, podríamos concluir que
el hallazgo de depósitos de MAC en las estructuras foliculares
de las secciones de pacientes con AA, podría evidenciar su implicación
en el proceso etiopatogénico de esta enfermedad. Por otra parte,
el hecho de que se encuentren también depósitos de MAC
en folículos pilosos sanos hace pensar que quizá el sistema
del complemento intervenga también en el desarrollo normal del
ciclo folicular y ésta sea una más de sus funciones biológicas.
Expresión del antígeno linfocitario cutáneo (CLA)
en placas alopécicas de pacientes con AA:
Entre las diferentes moléculas de adhesión descritas en
relación a enfermedades autoinmunes (ICAM-1, ELAM-1, VCAM-1 LFA-1),
hay una que parece estar implicada en diversos procesos inflamatorios
cutáneos: el antígeno linfocitario cutáneo "cutaneous
lymphocyte antigen" (CLA).
El CLA es una molécula de adhesión glicoproteica de la
superficie celular reconocida por el Ac. monoclonal HECA-452. Es un
marcador de las células T cutáneas, ya que es tejido-específica
y es también el ligando de la E-Selectina endotelial.
Se ha demostrado la expresión del CLA en algunas enfermedades
autoinmunes como: la psoriasis, la dermatitis alérgica de contacto,
la dermatitis atópica, enfermedad cutánea de injerto contra
huésped, vitiligo, linfoma cutáneo de células T
y liquen plano, valorando este hecho como la probable implicación
del CLA en estas enfermedades.
En relación a este tema, nosotros realizamos un trabajo cuyo
objetivo fue el análisis cualitativo y cuantitativo del infiltrado
inflamatorio presente en las placas alopécicas de cuero cabelludo
de pacientes con AA y de individuos control sanos, en diferentes áreas
de la piel, así como el estudio de la expresión del CLA
por las células de ese infiltrado, en las mismas zonas.
Para ello, se realizó un análisis inmunohistoquímico
mediante anticuerpos monoclonales.
Los resultados obtenidos mostraron que el infiltrado fue 7 veces más
intenso en la AA que en las biopsias de CC sano. En la AA, la mayor
celularidad correspondió a las áreas perivascular y perifolicular
con un 36% y un 34% de las células del infiltrado respectivamente.
El fenotipo predominante fue de linfocitos T cooperadores (CD4+), que
suponían el 41% del total de células. La relación
linfocitos T CD4+/ CD8+ fue de 5,2. En cuanto a las secciones de CC
sano, el predominio del infiltrado se observó a nivel intraepidérmico
(51%). El 76% de ese infiltrado eran células de Langerhans y
el cociente CD4+/ CD8+ fue de 1,47.
Respecto a la expresión del CLA, el 29% de las células
en las muestras de AA se tiñeron con HECA-452; es decir, fue
casi 6 veces superior a la expresión del CLA en las secciones
de CC sano, en las que solo el 5% de las células fueron HECA-452
positivas.
El estudio estadístico de los resultados obtenidos fue realizado
según el Wilcoxon Rank Sum test.
De todo lo expuesto podemos concluir que:
· Los distintos tipos de células, al incrementarse en
número absoluto por el proceso inflamatorio desarrollado durante
la enfermedad, tienden a orientarse fundamentalmente hacia las estructuras
perifoliculares.
· La similitud porcentual observada del infiltrado de células
de Langerhans y células T CD4+ a nivel intrafolicular podría
tener una importancia significativa en el desarrollo de la AA.
· La disfunción inmunológica presente en la AA,
podría ser debida total o parcialmente a la disminución
de la actividad celular supresora por la escasez relativa de células
T CD8+.
· Probablemente el CLA está implicado en la etiopatogenia
de la AA. Es posible que intervenga modulando o favoreciendo los movimientos
migratorios de las células inmunocompetentes, que se establecen
entre la piel, el sistema linfático y el torrente sanguíneo,
una vez se ha producido la expresión antigénica a nivel
cutáneo y la hipotética agresión del autoantígeno.
Expresión del CLA por los diferentes fenotipos celulares implicados
en la patogenia de la AA y de la E-Selectina vascular:
Partiendo de los resultados anteriormente descritos respecto a la expresión
del CLA por las células del infiltrado inflamatorio de la AA,
nos planteamos un nuevo trabajo para dilucidar qué fenotipos
celulares, en qué áreas y en qué porcentages expresaban
el CLA.
Por otra parte, sabemos que la E-Selectina es una molécula de
adhesión celular expresada por las células del endotelio
vascular dérmico activado. Como el resto de las selectinas, tiene
un dominio extracelular capaz de unirse a hidratos de carbono. En el
caso de la E-Selectina, su ligando es el Sialil Lewis x, un oligosacárido
presente fundamentalmente en las glicoproteínas de superficie
de los leucocitos circulantes, así como también en otras
muchas células.
Los cambios moleculares inducidos en la superficie de las células
endoteliales por mediadores proinflamatorios, activan en dichas células
la expresión de moléculas de adhesión, las cuales
parecen participar de un modo decisivo en la respuesta inflamatoria.
Concretamente, la expresión de E-Selectina participa en la adhesión
de los leucocitos al endotelio, frenándolos durante la primera
fase de migración hacia los tejidos.
Como hemos dicho en párrafos anteriores, el CLA es el ligando
de la E-Selectina vascular. Teniendo en cuenta que el CLA, como también
hemos dicho antes, es expresado por diversas células, todas estas
células, en teoría serían capaces de interaccionar
con la E-Selectina vascular. Podríamos, por tanto, formular la
hipótesis de que si las diferentes células inmunorreactivas
estudiadas expresan el CLA y a su vez, la E-Selectina endotelial está
significativamente aumentada respecto a cuero cabelludo sano, la interacción
de ambas moléculas de adhesión probablemente sea un hecho
importante en la etiopatogenia de la AA al igual que sucede en otras
dermatosis inflamatorias cutáneas.
El segundo punto de nuesro objetivo fue pues determinar el nivel de
expresión de E-Selectina por el endotelio vascular dérmico
en las secciones de AA y de CC sano.
Con este fin, realizamos una inmunofluorescencia doble mediante anticuerpos
monoclonales simples y fluorescinados según la técnica
de doble marcaje con FITC y Rodamina. Para la expresión de la
E-Selectina, se realizó tinción vascular con la técnica
de Ulex y En Vision.
El resultado obtenido fue que todos los tipos celulares expresaron,
en grado variable, el CLA. Globalmente, fueron HECA-452+, el 58% del
conjunto de células del infiltrado de las muestras de AA, casi
6 veces más que en las de CC sano en el que el recuento fue del
10% (gradiente similar a nuestro primer trabajo respecto este tema).
En la AA, el mayor porcentage de expresión correspondió
a las células T, siendo similar para los linfocitos T CD4+ (71%)
y los linfocitos T CD8+ (70%). El área de mayor expresión
fue la perifolicular con un 61%. En cuanto al CC sano la máxima
expresión también la presentaron las células T.
Respecto a la expresión de E-Selectina por las células
endoteliales de la vasculatura dérmica, el 58% de las biopsias
de AA estudiadas, presentaron cifras entre 79% y 97% de vasos positivos;
el 25%, entre 2% y 28% y en el 17% restante de las muestras, prácticamente
no hubo expresión de E-Selectina por los vasos. En CC sano, la
expresión global fue del 40% (rango de 29%-55%).
En resumen, podemos concluir que:
· La mayoría de linfocitos T perifoliculares expresan
el CLA
· La actividad fundamental de los linfocitos T CD4+ podría
estar entre los folículos y los vasos dérmicos
· El porcentaje de expresión del CLA por los diferentes
tipos celulares, podría ser clave en la composición del
infiltrado inflamatorio hallado en las lesiones de AA y por tanto desempeñar
un papel importante en la etiopatogenia de la misma
· El órgano diana en la AA, según la distribución
de la expresión del CLA por los diferentes tipos celulares, podría
localizarse en las estructuras más externas del folículo
piloso
· La interacción entre la E-Selectina y el CLA probablemente
es crucial para la extravasación y migración de las células
inmunocompetentes en la AA, al igual que sucede en otras dermatosis
inflamatorias.
Investigación
clínica:
Al márgen de lo puramente inmunohistológico, la investigación
clínica es también extraordinariamente importante, al
igual que todo aquello que nos aporte el más mínimo atisbo
de luz en el todavía oscuro panorama etiopatogénico de
la enfermedad que nos ocupa.
Se han ensayado múltiples tratamientos con diferente grado de
eficacia, aunque ninguno de ellos supone una realidad aceptable, ni
para la curación de la AA, ni tan siquiera para la remisión
de la misma en un número valorable de casos.
La mayoría de los tratamientos se basan en su efecto irritante
o vasodilatador, o bien en su acción inmunomoduladora-inmunosupresora.
Cabe decir que con efectos indeseables molestos o perjudiciales para
el paciente.
En nuestro departamento, realizamos un trabajo sobre la actividad de
la biotinidasa y biotina en el tratamiento de la AA, así como
las diferencias de respuesta entre niños, adolescentes y adultos.
Los resultados no fueron los deseados, aunque sí es cierto que
en el caso de los niños y adolescentes hubo una respuesta no
desechable, sobre todo teniendo en cuenta la inocuidad de la substancia
terapéutica en relación a lo habitualmente prescrito.
Perspectivas
de futuro:
Es conocido y aceptado que la alteración de neuropéptidos
provoca numerosas enfermedades cutáneas. Los neuropéptidos
son unas moléculas que funcionan como transmisores del sistema
nervioso y sirven de comunicación entre la piel, el sistema inmune
y el sistema nervioso.
Por otra parte, el cuero cabelludo es uno de los tejidos con mayor inervación
y por consiguiente, donde los neuropéptidos probablemente actúan
de forma más significativa. Parece ser que el vitíligo
y la AA son dos patologías autoinmunes en las que interviene
la regulación de la síntesis de neuropéptidos.
Sabemos también que la Capsaicina es una sustancia cuya aplicación
en la piel produce la liberación de un neuropéptido, la
sustancia P (SP), que interviene en la regulación de la sensación
de dolor y picor. Un trabajo publicado por la Federación Odontológica
Colombiana en Barranquilla sobre el control de la sustancia P en la
inflamación neurogénica del tejido pulpar, con capsaicina,
concluye sugiriendo la participación activa de la SP en la inflamación
neurógena del tejido pulpar siendo controlada su liberación
por la Capsaicina.
Todo lo dicho en este apartado nos ha dado pie a plantear un nuevo trabajo
con el propòsito de relacionar con la AA, tres neuropéptidos
que actúan sobre la piel: el gen relacionado con el péptido
de la calcitonina, la sustancia P y el péptido intestinal vasoactivo
y verificar la acción de la Capsaicina respecto a los citados
neuropéptidos.
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